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¿El Entrenador o los Jugadores?

Richard Webb


En lo deportivo, la discusión no tiene fin. Unos dicen que la culpa o la felicitación corresponde a los jugadores, otros que al entrenador. ¿Fue la garra y la habilidad individual lo que determinó el resultado? ¿O el sistema que impuso el entrenador? A pesar de la pasión de los argumentos, en el fondo sabemos que ambos elementos se combinan y que ambos son indispensables.

El éxito de una economía depende también de la acción conjunta de lo individual y del sistema. Los economistas tienen una excelente imagen para transmitir esa acción dual. Cuando explican el funcionamiento del mercado dicen que la oferta y la demanda son como las dos cuchillas de una tijera. Individualmente, no hacen nada. Las cuchillas tienen que accionarse juntas para cortar, y de la misma manera la oferta y la demanda se combinan para decidir el precio en el mercado.

Con tan brillante imagen, podría pensarse que el debate económico siempre tendría en cuenta que las explicaciones no deben basarse en un solo factor. Paradójicamente, el debate económico cae continuamente en precisamente ese error. En particular, la explicación del éxito de una economía casi siempre se refiere solamente al sistema económico, y rara vez se escuchan referencias a las cualidades personales de los productores y trabajadores. Sea para felicitar o para culpar, la responsabilidad se asigna casi siempre al “modelo” que impone un gobierno, ninguneando el esfuerzo, el sacrificio y la creatividad de los individuos que llevan la pelota en el campo de la economía.

Enhorabuena, entonces, el nuevo libro de Rolando Arrellano, Somos más que fiestas y siestas, que aclara un mito acerca de nuestra supuesta flojera. El peruano, dice, trabaja más horas al año, entre 2900 y 3000, que el alemán, que trabaja apenas 1500. Y la diferencia en realidad es mayor debido a los inevitables cachuelos y horas extras no contabilizadas en las estadísticas que caracterizan la vida del trabajador peruano. Otra referencia a las cualidades personales que ayuda a explicar por qué se viene reduciendo tan dramáticamente la pobreza en el Perú fue publicada en este mismo espacio hace unos días, por Patricia del Río. “A los pobres” dice, “los libera su propio trabajo… su diaria sacada de mugre. Y es esa dimensión personal del crecimiento económico la que estamos perdiendo de vista.” Del Río incluso critica las continuas referencias al sistema para explicar el éxito económico, preguntando si acaso los pobres “deberían arrodillarse ante un modelo económico que les ha permitido trabajar.” Un tercer recordatorio del papel de la energía individual se encuentra en la nueva obra de José Matos Mar, Perú. Estado Desbordado y Sociedad Nacional Emergente, publicado también este año, y donde Matos Mar recuenta el extraordinario vigor migratorio y constructor que durante medio siglo ha venido sacando de la pobreza a millones de peruanos.

Pero no caigamos en el error opuesto, de ningunear al modelo económico. Será por algo que los millones de peruanos que han salido de la pobreza durante los últimos diez o veinte años, no pudieron hacerlo durante todo el siglo anterior, a pesar de toda la energía y garra personal que siempre han tenido.


Publicado en El Comercio, 18 de junio de 2012


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