Deprecated: mysql_connect(): The mysql extension is deprecated and will be removed in the future: use mysqli or PDO instead in /home/cuantoor/public_html/conexion.php on line 4
Instituto Cuánto
Tipo de Cambio Interbancario Compra 3,271 Venta 3,272 Paralelo Compra 3,268 Venta 3,270  |  IGBVL 21321,28 0,59% ISBVL 31042,33 0,24%  |  TAMN 14,21% TAMEX 7,39% TIPMN 2,26% TIPMEX 0,64%  |  IPC Lima Metropolitana Mayo 0,02 Jun. 2017 - May. 2018 0,93  |  PBI Marzo 3,93 Abr. 2017 - Mar. 2018 2,69  |  

Mi Padre

Richard Webb

Dedico esta columna al hombre que me dio la vida, la educación y el modelo que, ojalá, haya marcado mi propia paternidad. Philip Webb nació en 1907 en la ciudad de Birmingham en Inglaterra, hijo de un ferretero. Estudió hasta terminar la secundaria, y a los veinte años se embarcó al Perú como empleado de la Lloyds, compañía de seguros marítimos. Llegó a Mollendo, donde trabajó un año y acumuló un álbum de fotografías de las bellezas femeninas de ese puerto, antes de trasladarse a una existencia más asentada en Lima. Vivió en el Perú casi todo el resto de sus años, enamorado de todo lo peruano, especialmente de la peruana con quien se casó y de la familia que juntos crearon. Conoció a mi madre gracias a su afición por la equitación, cuando fue invitado a una cabalgata campestre por lo que hoy es el distrito de San Martín de Porres por un grupo que incluía al que sería mi abuelo, militar de la caballería, quien llevaba de compañía a su hija.

Su residencia en el Perú se interrumpió únicamente durante la segunda guerra mundial, cuando cumplió con su patria alistándose en la marina británica, y viéndose obligado a vender su casa y su negocio. Durante cuarenta años visitó Inglaterra apenas dos o tres veces, primero para presentar a mi madre luego de su boda, y luego para asistir a mi graduación universitaria y simultáneo matrimonio en Escocia.

Nunca sentí de mi padre una falta de amor o de valoración sin límites, que son los regalos no siempre visibles pero determinantes de un padre. Más visible fue su esfuerzo para darme una educación de lujo. Nunca recuperó su casa propia ni su negocio propios, y vivió con la economía de un empleado de empresas comerciales, destinando todos sus ahorro para mandarme a un costoso colegio en el Canadá, y después a una universidad en Escocia. Yo ponía mi parte, combinando los estudios con una miscelánea de trabajos manuales, repartiendo periódicos, lavando platos, haciendo de mozo de vinos y obrero de construcción. Nos separaron grandes distancias físicas y largos años de estudio, estando comunicados únicamente por las cartas, pero viví siempre fortalecido por su apoyo moral y por la conciencia de su sacrificio por mí.

Su generosidad era mayor en tanto él no sentía el hambre intelectual y cultural que eran mi compulsión. Ni siquiera gozaba del cine. Para darle gusto a mi madre nos llevaba al Cine Metro de la plaza San Martín porque allí, apenas se apagaban las luces, podía escaparse al Fenix Club que quedaba a la vuelta de la esquina, regresando justo a tiempo para el fin de la película. Su vida se centraba en los amigos y los clubes sociales, de los cuales yo más bien me corría, y ambos sabíamos que la carrera que con tanto sacrificio me estaba abriendo terminaría alejándonos uno del otro.

Paradójicamente, su mayor regalo fue una educación que me abrió un mundo distinto al suyo. Se me fue hace 28 años pero aún guardo la misma seguridad, plenitud y agradecimiento en el amor que nos unía.

Publicado en El Comercio, 17 de junio de 2013.


Instituto Cuánto ©
Jr. Trujillo 703 - Magdalena del Mar
Lima - Perú
Teléfono (511)278-6944
E-mail: institutocuanto@cuanto.org